A tí
Como la tinta en tu piel que no se mueve, la tinta que llevas en tu rostro y me dices que eres tú, el viento se mueve y otra vez el cielo es azul como ese fondo que no ves y no me deja más hacer.
Y la vieja desconocida critica sin saber que tú y yo no somos dos más, sino algo inusual, alguna excepción inscrita en lo rígido de la ley y la moral; y el que yo te ame no significa que esté mal, significa que has ganado... y en cierta forma yo también.
Y en cierta forma tú y yo seguiremos acusando al tiempo de pasar y no quedarse quieto, como las manos de aquél hombre que entregado a la lujuria también pide al tiempo un poco más de sí mismo y que no ha de aceptar una negativa justo cuando su amor explote y él se rinda ante la mente, ante el amor, ante el tiempo y ante él mismo, porque todo pasa sin necesidad de explicación y basta que abras los ojos para verlo, para sentir también el peso de la necesidad del tiempo y del odio hacia él cuando sentimos placer y amor, en el mejor de los casos, aunque eso ya dependa de otras cosas.
Y la vieja desconocida critica sin saber que tú y yo no somos dos más, sino algo inusual, alguna excepción inscrita en lo rígido de la ley y la moral; y el que yo te ame no significa que esté mal, significa que has ganado... y en cierta forma yo también.
Y en cierta forma tú y yo seguiremos acusando al tiempo de pasar y no quedarse quieto, como las manos de aquél hombre que entregado a la lujuria también pide al tiempo un poco más de sí mismo y que no ha de aceptar una negativa justo cuando su amor explote y él se rinda ante la mente, ante el amor, ante el tiempo y ante él mismo, porque todo pasa sin necesidad de explicación y basta que abras los ojos para verlo, para sentir también el peso de la necesidad del tiempo y del odio hacia él cuando sentimos placer y amor, en el mejor de los casos, aunque eso ya dependa de otras cosas.

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